Preguntas y respuestas sobre los deportes con mayor crecimiento en popularidad

Preguntas y respuestas sobre los deportes con mayor crecimiento en popularidad

Algunos deportes llevan décadas estancados y otros duplican o triplican su base de practicantes en pocos años. Entender por qué ciertos deportes crecen en popularidad mientras otros se estancan exige revisar datos de participación, infraestructura, cobertura mediática y cambios culturales. Este artículo responde en formato de preguntas y respuestas a las dudas más frecuentes que genera el crecimiento en popularidad de los deportes emergentes durante la última década.

¿Cuáles son los deportes que más han crecido en popularidad en los últimos años?

Los datos apuntan de manera consistente a cuatro o cinco disciplinas. El pádel lidera en Europa: pasó de cuatro millones de practicantes en 2012 a más de treinta millones en 2024, con presencia activa en más de noventa países. El pickleball ocupa ese lugar en Norteamérica, con un salto de 3,3 millones a más de 13 millones de jugadores en Estados Unidos entre 2019 y 2023. Las artes marciales mixtas transformaron su imagen de espectáculo marginal a industria de entretenimiento global valorada en más de doce mil millones de dólares. Y el ciclismo, tanto urbano como de gravel, creció de forma sostenida en prácticamente todos los mercados occidentales a partir de 2019.

Fuera de estas disciplinas, el running femenino registró aumentos significativos, el esports pasó de nicho gamer a industria con audiencias comparables a las de deportes convencionales, y el yoga —si se acepta como deporte— cuadruplicó sus practicantes globales en quince años.

¿Por qué el pádel creció tan rápido en España y Europa?

La respuesta corta es accesibilidad. A diferencia del tenis, el pádel tiene una curva de aprendizaje corta: en dos o tres sesiones, un principiante puede sostener un peloteo y disfrutar del juego. Las dimensiones de la pista son menores que las de tenis, lo que reduce el coste de construcción y permite instalar más canchas en el mismo espacio. El componente social también importa: el pádel se juega en parejas, lo que lo convierte en una actividad grupal natural para adultos con poco tiempo libre.

En España, el número de pistas creció de unos 20.000 en 2015 a más de 47.000 en 2023. La televisión comenzó a transmitir partidos del World Padel Tour, las marcas deportivas invirtieron en patrocinios y las redes sociales amplificaron el efecto. En Suecia, Países Bajos e Italia se repitió el mismo ciclo con unos años de retraso.

¿Qué papel jugó la pandemia en el crecimiento de estos deportes?

La pandemia de COVID-19 funcionó como acelerador selectivo. Los deportes que no dependían de instalaciones cerradas resistieron mejor el período de restricciones y, en muchos casos, se beneficiaron del cierre de gimnasios: la gente salió a buscar alternativas al aire libre. El ciclismo urbano, el running, el senderismo y el pickleball al aire libre experimentaron aumentos de participación en 2020 que no se revirtieron completamente al terminar las restricciones.

El pádel, que requiere pistas cubiertas en muchos países, tuvo un año de pausa en 2020 pero retomó su crecimiento con más fuerza en 2021, cuando la demanda acumulada se tradujo en listas de espera en casi todos los clubes de las grandes ciudades españolas. La pandemia no creó el interés, pero redistribuyó el tiempo libre de millones de personas y empujó a muchas hacia deportes que antes no habían considerado.

¿Los esports son un deporte que ha crecido en popularidad?

Depende de cómo se defina deporte. Si la definición incluye competición organizada, habilidades entrenables, torneos internacionales y espectadores masivos, entonces los esports califican sin discusión. La audiencia global de esports superó los 500 millones de personas en 2023, con torneos de juegos como League of Legends, Counter-Strike o Valorant llenando estadios convencionales y generando contratos de retransmisión millonarios.

El crecimiento de los esports entre 2010 y 2024 es uno de los más rápidos jamás registrados en cualquier forma de entretenimiento competitivo. Universidades de Europa y Norteamérica otorgan becas específicas para jugadores profesionales de esports, una señal de institucionalización que pocos habrían anticipado hace quince años. Si se comparan las tasas de crecimiento con las del fútbol o el baloncesto en el mismo período, la diferencia es de varios órdenes de magnitud.

¿El crecimiento de estos deportes viene a costa del fútbol o el baloncesto?

No necesariamente. Los grandes deportes globales no pierden seguidores en términos absolutos: la audiencia de la Premier League, la NFL o la NBA sigue creciendo a escala global gracias a la expansión en mercados asiáticos y latinoamericanos. Lo que ocurre es que el tiempo de atención disponible se fragmenta. Un aficionado que en 2010 dedicaba su tiempo libre solo al fútbol, hoy puede repartirlo entre fútbol, pádel, seguimiento de ligas de esports y consumo de contenido deportivo en YouTube.

En cuanto a la participación activa —practicar el deporte, no solo verlo— sí hay señales de que algunos deportes alternativos han ganado participantes que antes habrían elegido fútbol sala o baloncesto en categorías recreativas. El pádel, en particular, compite por los mismos horarios y franjas de edad que el fútbol amateur de adultos.

¿Qué deporte tiene más probabilidades de crecer en los próximos años?

El bádminton en versiones recreativas tiene potencial en mercados occidentales donde aún es poco visible. El padel beach —jugado en arena— crece en países mediterráneos. El trail running sigue acumulando participantes en carreras de montaña con distancias que antes habrían parecido extremas. Y el voleibol de playa, tras su exposición olímpica, suma practicantes casuales en ciudades costeras.

La clave, en todos los casos, es la misma que impulsó los deportes que ya crecieron: accesibilidad, componente social y presencia en plataformas digitales. El deporte que logre esos tres elementos en el próximo lustro tiene buenas probabilidades de ser el siguiente en aparecer en esta lista.